§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§

“Después de la encarnación del Hijo de Dios, el momento más grande de la historia de la humanidad ha sido el descubrimiento de América”

México país de los altares ensangrentados

§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§


12 DE OCTUBRE

Día de la Hispanidad

¡Viva la Hispanidad!

Isabel la Católica monumento

“Isabel la Católica forjadora de la Hispanidad”

La Hispanidad una Misión Inconclusa (extracto)

Alfredo Sáenz, S. J.

El destino de Iberoamérica

Hace poco se ha celebrado los 500 años del Descubrimiento de América. Muchos trataron de darle a la gesta una interpretación torva y siniestra, mediante la exhumación de los vacuos prejuicios empleados por la “leyenda negra”. Interesante resulta recordar a este respecto que fue el español JULIÁN JUDERÍAS quien publicó, en 1914, la primera edición de La Leyenda Negra, paradójicamente inspirado en un sentimiento patriótico.

Había llegado a la conclusión de que los prejuicios protestantes primeros, y revolucionarios después, crearon y mantuvieron la leyenda de una “España inquisitorial ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos”, lo mismo ahora que antes; y como esas ideas ofendían su patriotismo escribió su obra con el propósito de mostrar que los españoles sólo habían sido intolerantes y fanáticos cuando los demás pueblos de Europa también hallan sido tales, y que se debía estudiar a España sin fobias y prevenciones.

Frente a ello, hay que salir por los fueros de la verdad conculcada, evocando a la reconstrucción de lo destruido. Es preciso rehacer la Hispanidad. Como bien dijo Ramiro de Maeztu, “la obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es una fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia de Barcelona, o la Almudena, de Madrid, o si se quiere, una flecha caída a mitad de camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla”.

Se va haciendo cada vez más apremiante volver a descubrir a América, es decir, quitarle sus maquillajes, sus disfraces y máscaras falaces, para poder reencontrar su verdadera esencia. Afirma Maeztu que, por desgracia, la mayor parte de los países de Hispanoamérica parecen tener ahora dos patrias ideales, aparte de la suya. La una es Rusia soviética; la otra, los Estados Unidos. Son los dos grandes señuelos actuales

Para las masas, los obreros, los universitarios de izquierda, la revolución bolchevique; para los políticos y los economistas, los empréstitos norteamericanos. O el culto de la revolución o la adoración del bienestar. Dividida su alma por estos ideales antagónicos, ambos exóticos, extranjeros a su alma, los pueblos hispánicos no hallaran sosiego sino cuando se reencuentren con su vocación inicial, cuando retornen a su centro de gravedad, que es la Hispanidad. Noli foras ire -decía Ganivet, parafraseando S. Agustín- ; in interiore Hispaniae habitat veritas ¿Por qué los pueblos hispánicos estamos tan exangües y deslucidos, pesando tan poco en el concierto universal de las naciones?. Porque hemos dado la espalda a las fuentes. Buscando ser originales, acabamos por perder nuestra originalidad. Porque lo original ¿no es acaso lo originario?

Habría que actualizar lo de Maeztu. Desaparecida la Unión Soviética, sólo parece quedar el NOM (Nuevo Orden Mundial). Frente a él nuestro bloque. No Panamericanismo, ni Latinoamericanismo, ni Indoamericanismo.

Los argentinos hemos de ser más argentinos; los colombianos más colombianos. Y no lo lograremos sino somos a la vez más hispánicos, pues la Argentina y Colombia son, es cierto, nuestras respectivas tierras, pero la Hispanidad es nuestra común raíz espiritual, el mismo que la condición de nuestra presencia peculiar en el mundo. Debemos retomar la antorcha de nuestra misión, una misión interrumpida por el espíritu de la Revolución moderna, de la Revolución anticristiana, retomar las esencias de los siglos XVI y XVII: su mística, su religión, su moral, su derecho, su política, su arte, su función civilizadora, para proyectarnos a la construcción de un futuro mejor. Se trata de una obra a medio hacer, de una misión inacabada.

Los últimos Papas nos incitan a ello. PÍO XII dijo a España: “España tiene una misión altísima que cumplir. Pero solamente será digna de ella si logra totalmente de nuevo encontrarse a ella misma en su espíritu tradicional y en aquella unidad que sólo sobre tal espíritu puede fundarse. Nos alimentamos, por lo que se refiere a España, un solo deseo: verla una y gloriosa, alzando en su mano poderosa una Cruz rodeada por todo este mundo que, gracias principalmente a ella, piensa y reza en castellano, y proponerla después como ejemplo del poder restaurador, vivificador y educador de una fe…”.

Juan Pablo II llama a Iberoamérica “continente de la esperanza”

Dice el Juan Pablo II: “Yo, obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu Historia y benéfica tu presencia en los demás continentes”. Evidente que esta “presencia benéfica” ha sido la evangelización de América. Y en un discurso sobre V Centenario pronunciado en Salta: “A la luz del mandato de Cristo de ir a evangelizar a todos los pueblos, recordó el encuentro entre los primeros españoles y, el mundo precolombino, del cual “ha nacido vuestra cultura, vivificada por la fe católica que desde el Principio arraigó tan hondamente en estas tierras”.

Maeztu propiciaba la reaparición de “los caballeros de la Hispanidad”. También de los poetas, ya que no hay nación sin poesía: “Si la plenitud de la vida de los españoles y de los hispánicos está en la Hispanidad, y de la Hispanidad en el recobro de su conciencia histórica tendrán que surgir los poetas que nos orienten con sus palabras mágicas ¿Acaso no fue un poeta quien asoció por vez primera las tres palabras de Dios, Patria y Rey?… Nuestros guerreros de la Edad Media crearon otra que fue talismán de la victoria: ¡Santiago, y cierra España! En el siglo XVI pudo crearse, como lema del esfuerzo hispánica, la de “la Fe y las obras… “Los caballeros de la Hispanidad tendrán que forjarse su propia divisa. Para ello pido el auxilio de los poetas.

Iberoamérica esta en estado de vigilia ante el amanecer que llega y que en cierto modo lleva consigo. Así parecían haberlo instituido lo compañeros de Colón, cuando ya visible el alba, cada noche, hasta el amanecer del 12 de octubre, rezaban presididos por el Almirante:

Bendita sea la luz

y la Santa Veracruz

y el Señor de la Verdad

y la Santa Trinidad.

Bendita sea el alba

Y el Señor que nos la manda.

Bendito sea el día

y el Señor que nos lo envía.

Amén

Alfredo Sáenz, S. J.


§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§


Anuncios